Los tentáculos de la oligarquía terrorista venezolana en el fútbol del país bolivariano

“El viejo mundo se muere;
El nuevo tarda en aparecer.
Y en ese claroscuro surgen los monstruos”.

A. Gramsci
Por Fútbol Rebelde con colaboración de Futbol del Sur.- La anterior cita de Antonio Gramsci, filósofo marxista, muy futbolero, además, es una poética y política expresión de lo que está pasando en Venezuela, durante la actual coyuntura de contraofensiva terrorista de la oligarquía venezolana, apoyada a rajatabla por los intereses imperialistas que están en juego en este ajedrez geopolítico, en que se ha transformado la intentona capitalista de derrocar los procesos populares de transformación social en los diversos países de América Latina. Algunos, bajo los llamados golpes blandos, y en otros, como el caso del país petrolero, cada vez más duros, donde Venezuela es el Rey del juego, el rival a derribar e inmovilizar.
Los monstruos han surgido ya sin caretas y bajo diferentes nombres propios y de conglomerados políticos, que hoy son relevados por los medios de comunicación imperialistas como los demócratas en esta lucha de clases profunda que se vislumbra en Venezuela. Leopoldo López, la Tintori , Voluntad Popular, la MUD, Julio Borges, Capriles, entre otros, son algunos de los nombres propios de los responsables de la mayoría de los muertos[1] que ha dejado esta revuelta de ricos, contra el proceso bolivariano[2].
En este claroscuro, juega un rol central el enorme peso de la ideología conservadora, donde la irrupción callejera de la derecha, retoma el modelo de temor al comunismo que se forjó durante la guerra fría, con claros matices clasistas, racistas y fascistoides[3], pero aun así, validados por la inédita incidencia de los medios de comunicación y las redes sociales, como constructoras de una realidad que no es tal y que nos llega tergiversada a países como Chile, donde el monopolio comunicacional está repartido entre dos grandes conglomerados económicos que controlan la prensa nacional, además de cadenas transnacionales, como CNN.
En esta escalada violenta, que ha planteado la oligarquía venezolana, basada en un conflicto de violencia terrorista y económica, potenciado por los medios de comunicación de las grandes cadenas capitalistas, no podía estar ajeno el fútbol.

Al ser una revuelta que no está anclada en las clases populares ni proletarias [4], lo que necesita la derecha es generar condiciones favorables hacia el extranjero, sobre todo en la opinión pública, para conseguir justificar el gran y único objetivo que desea la oligarquía venezolana, una intervención militar de EEUU y sus aliados de la región, contra el gobierno chavista. La derecha venezolana no quiere ni elecciones ni Asamblea Constituyente, ya que su lectura política, no es la de negociar ni buscar la paz, esta vez van por todo lo que perdieron, especialmente el control del petróleo.
Y no es de extrañar que la derecha venezolana escoja el fútbol, porque este retumba más hacia el exterior de Venezuela que dentro de esta, donde el deporte más popular sigue siendo el béisbol, seguido del basquetbol, del boxeo y hasta el automovilismo, antes que el balompié.
En una acción coordinada, desde hace un par de semanas atrás, diversas imágenes de futbolistas venezolanos y gente ligada al fútbol, con banderas venezolanas al revés, se han percibido en redes sociales. Incluso en el podio donde se entregó la copa de campeón a la “U”,  el 20 de mayo en el Estadio Nacional, cuando finalizó el torneo acá en Chile, se distinguió una bandera venezolana con estas características, enarbolada por un sector del cuerpo técnico de Guillermo Hoyos, de dicha nacionalidad, show para el cual Azul Azul SAD, la empresa dueña del club, se prestó de forma oportunista, interesada y sumamente solidaria con los intereses oligarcas que están en juego en el país caribeño. Hasta fueron capaces de poner la opinión de estos personajes de casi nulo protagonismo respecto a otros miembros del plantel y cuerpo técnico, en el video resumen que mostró el titulo obtenido por la Universidad de Chile, en el partido frente a San Luis de Quillota, publicado en la página oficial de la concesionaria.
La prensa chilena, también mostró reiteradas veces, un minuto de silencio realizado por futbolistas del Deportivo Lara y Anzoátegui en la liga venezolana, que se realizó como excusa contra la violencia en general, pero fue tomada como una protesta de los futbolistas. Por otro lado, con banderas tricolores al revés, se sumó Tomás Rincón, tras el paso de fase de la Juventus de Turín, en la Liga de Campeones. Asimismo, algunos futbolistas de mediano renombre, que juegan en el exterior y el Caracas FC en Copa Libertadores, repitieron el acto de exhibir la bandera venezolana dada vuelta. Incluso medios derechistas, de algunos países desinformaron respecto a esto último, señalando que la foto del Caracas FC correspondía a la selección venezolana. Debe ser sólo el parecido de los colores, creemos.
Una pregunta que nos hacemos, ¿Qué pasaría en Chile, por ejemplo, si algún futbolista nuestro en señal de protesta por alguna cosa, hubiera posado con la bandera de nuestro país dada vuelta? O ¿alzara la bandera mapuche en apoyo a la lucha por la autodeterminación del pueblo indígena? Los mismos medios y los mismos nacionalistas que alaban este tipo de actos elaborados por la derecha venezolana, pondrían el grito en cielo, dirían –como han dicho- que deporte y política no se mezclan, que es un acto grave de traición a la patria, entre otras cosas. Hipocresía pura y dura.
El aporte de la revolución bolivariana al desarrollo individual y colectivo del fútbol venezolano
Hasta que el comandante Hugo Chávez comienza a liderar el proceso revolucionario bolivariano, el fútbol en Venezuela, era sólo un deporte más. Fracaso tras fracaso, la vinotinto era considerada la cenicienta del fútbol sudamericano, donde cada cuadro o selección que se enfrentaba a un club o la selección venezolana, prácticamente daba por seguros los tres puntos.
Durante los 14 años en los que Hugo Chávez estuvo al frente del país, el balompié experimentó un crecimiento inédito. Tanto “la vinotinto” como los clubes locales recibieron un apoyo importante del Estado. Para algunos expertos, las transformaciones que vivió el país tienen en el fútbol su máxima expresión. “Venezuela es distinta y su fútbol irreconocible” afirmaban[5]. Los éxitos y las mejoras deportivas llegaron y la Copa América del 2007, ejerció como punto de inflexión del fútbol venezolano.
Es en este proceso que comenzaron a surgir figuras venezolanas que salieron a jugar a ligas más competitivas. Precisamente, el aumento de la competitividad de la selección vinotinto, a raíz del éxito cosechado en dicha competición, permitió también la transformación del torneo nacional. Hasta antes del proceso bolivariano, en la década de los 90, quizás sólo se destacó Stalin Rivas que jugó en el Standard de Lieja, y más tarde Gabriel Urdaneta, que jugaba en Suiza.
¿Mejoró Venezuela por el aumento de futbolistas que parten al fútbol del exterior? Seguramente, pero si no se hubiera potenciado tanto la selección como la competencia interna, otras ligas -algunos les dicen mercados-, no habrían vuelto sus ojos al fútbol venezolano. El proceso liderado por Richard Páez, desde el 2001, en lo deportivo y por el gobierno de Hugo Chávez, en lo que respecta a políticas deportivas integrales, desde 1999, fue central para esta mejora.
Todo esto, a pesar de las reticencias de Rafael Esquivel – banquero y presidente de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) durante más de 25 años, implicado en el FIFA Gate, junto a nuestro tristemente célebre Sergio Jadue[6]-, que trató de evitar que Hugo Chávez obtuviera mayor protagonismo en el ente que controla el fútbol en el país, pero que fue posible por las inversiones económicas derivadas de la promulgación de la Ley Orgánica del Deporte que reglamentó el patrocinio de empresas públicas y privadas en dicho ámbito [7].
Quizás esto último el gran error que cometió la Revolución Bolivariana en el fútbol, al buscar el desarrollo del deporte más lindo del mundo, bajo esta lógica de mixtura entre aporte económico estatal, pero permitiendo que las empresas privadas tuvieran control de la FVF y de los clubes. También hay que entender el contexto, donde el profesionalizar el fútbol, era una pata secundaria en la búsqueda por parte de los bolivarianos de un modelo de justicia social para el pueblo venezolano. Había y hay, otros énfasis y urgencias, como garantizar los derechos humanos-sociales básicos que antes eran negados por los mismos que hoy en día van disfrazados de demócratas y justos, claro así, hasta que no se intente tocar sus privilegios históricos, como lo hizo Hugo Chávez y lo sigue continuando el proceso liderado actualmente por Nicolás Maduro.
Cría cuervos…
Como Fútbol Rebelde, siempre levantamos la consigna “Luchamos contra el fútbol negocio, pero al mismo tiempo lo hacemos contra la alienación”, haciendo un paralelo con la frase del Che, porque tiene mucho que ver con que no basta, con conseguir una institucionalidad revolucionaria del fútbol, sin que se transforme lo ideológico de este. Romper con la lógica de que el fútbol sirva a los jóvenes populares como una manera de ascender socialmente y poder adquirir bienes de consumo y lujos, que si fueran un trabajador común corriente no podrían tener.
Es necesario que el deporte popular genere sujetos con conciencia crítica, que deben también desarrollar niveles de conciencia superior, porque son ejemplo para muchos niños que aspiran a ser como ellos. Los deportistas son ejemplo ético, político y cultural. Un deportista que no se asuma como trabajador, aunque gane muchos millones, pierde todo su sentido como sujeto de derecho y de cambio en un fútbol altamente mercantilizado, donde producto de la penetración de la ideología capitalista, muchos no se dan cuenta que en la práctica son tratados como verdaderos esclavos modernos, con ciertos privilegios, está claro, pero que son casi seres desechables para sus “dueños”, las empresas y empresarios que controlan sus clubes.
Y en Venezuela ha pasado que no se alcanzó a construir un futbol comprometido con los procesos de transformación social en beneficio de las mayorías, y es por eso que  podemos ver este tipo de actuaciones de jugadores, dirigentes –que operan como dueños/empresarios, por ende responden a sus intereses de clase- e hinchas totalmente desclasados que van al fútbol a desahogarse o pelearse con los hinchas del archirrival, en lugar de entender el fútbol como una competencia deportiva y un espacio de encuentro comunitario, cuya rivalidad en las gradas y calles debiera resolverse desde quien apoya más a su propio equipo, en lugar de agredirse verbal y físicamente.
Hubo jóvenes deportistas que crecieron y que se beneficiaron del proceso de desarrollo futbolístico venezolano más arriba relatado, salieron a jugar afuera, con contratos millonarios, pero operaron ideológicamente bajo el esquema del individualismo, el del viejo mundo que desaparece, y del “apoyo por conveniencia” –como lo hizo Juan Arango, chavista acérrimo, hasta que jugó en EEUU y se pusieron complejas las cosas en su país-. Otros deportistas que probablemente sin este empuje jamás habrían jugado al fútbol profesional.
Si bien la estatal PDVSA desplazó a Empresas Polar como patrocinante de la selección de Venezuela, Polar se quedó con los derechos de imagen y publicidad de muchos jugadores que provienen de clases populares, como, por ejemplo, los mismos Juan Arango y Tomás Rincón, además de Salomón Rondón, entre otros. Además, patrocina a más de la mitad de los equipos del fútbol de la Primera División Venezolana.
Acá está el vínculo que une a estos futbolistas y a los clubes venezolanos con la oligarquía sediciosa, los monstruos, ya que están millonariamente patrocinados por Empresas Polar, de la cual es dueño Lorenzo Mendoza. Es decir, Polar, controla económicamente a muchos clubes y también a los futbolistas más famosos.
Empresas Polar, es una de las compañías responsables de sembrar el terror en el país por medio de la escasez de alimentos, puesto que es importadora de alimentos de primera necesidad y productora de la también famosa cerveza “Maltín Polar”, que, por cierto, a lo largo de esta guerra económica ejercida por la oligarquía venezolana, es el único producto de esta compañía que no ha escaseado de su inventario.
El DT de la selección de Venezuela, Rafael Dudamel, que también ha reconocido apoyar a los escuálidos, es también una ficha de Empresas Polar, para la cual ha realizado comerciales, promocionando los 70 años que esta empresa ha dedicado a desfalcar a Venezuela[8].
El mismo Caracas FC, que como decíamos antes, posó en la Copa Sudamericana con la bandera su país al revés, es patrocinado por Maltín Polar, McDonalds, DirecTV, Pepsi, todas empresas, ligadas al imperio económico de Lorenzo Mendoza y con vínculos yanquis, que favorecen la escasez, el caos y la propaganda internacional contra el gobierno popular de Nicolás Maduro. Además los dueños de este club capitalino, la familia Valentiner, son dueños de Laboratorios Vargas, importadores y distribuidores de medicamentos, que son parte central de esta trama de privación forzada de medicamentos, a los más necesitados y humildes, del país bolivariano. Porque como alguna vez nos comentó un arrogante venezolano antichavista que vive en el Chacao, barrio acomodado de Caracas: “A nosotros nunca nos ha faltado nada, si queremos whisky, jamón serrano, cigarros, pan o medicamentos los tenemos y siempre los hemos tenido, los que están sufriendo con la escasez son los tierrosos (sic) que se acostumbraron a tener de todo y hoy ya nos los dejamos”.
Como vemos, todas estas empresas que se han servido del fútbol venezolano, para mostrarse publicitariamente, hacer negocios y usar la Federación Venezolana de Fútbol para sus actos de corrupción son parte de este complot internacional.
Es necesario cuestionar las lógicas del fútbol que se construye en los procesos revolucionarios, este no puede prestarse como correa de transmisión de los valores de los dueños del poder y la riqueza. Es necesario y urgente comenzar un proceso de descolonización económica e ideológica del fútbol profesional y amateur.
Hoy esas necesidades y urgencias de una praxis trasformadora en el fútbol, también están en juego con la derrota o la victoria de la revolución bolivariana, donde también se define el resultado de toda la etapa latinoamericana actual. No cabe la menor duda que en Venezuela hay un golpe reaccionario en marcha, que combina el sabotaje de la economía con la violencia callejera y las provocaciones diplomáticas. En un plazo más prolongado, es lo mismo ocurrió con Salvador Allende en nuestro país.
El trasfondo obvio de esa agresión es el petróleo. Venezuela es la principal reserva continental de crudo y provee el 12% del combustible importado por Estados Unidos. Para confiscarlo el Departamento de Estado promueve una situación de caos, tendiente a repetir lo operativos de Irak, Libia o Panamá.
En ese operativo la hipocresía de los medios no tiene límite. Transmiten en cadena escenarios terminales con denuncias macabras de Venezuela, luego de silenciar el golpe de Brasil, Paraguay u Honduras. No le asignan ni cinco minutos a los crímenes en Colombia y México o al fraude electoral de Haití. Legitiman a los golpistas, ocultando que Leopoldo López estaría condenado a perpetua en Estados Unidos por su responsabilidad en las muertes de las guarimbas. Acusan al gobierno de cualquier tropelía, omitiendo que el grueso de los asesinatos afecta a militantes del chavismo.
Niegan y esconden las acciones que desde el fútbol se realizan en otros países que luchan por la igualdad con justicia social como el “Fora Temer – Diretas Já”, de diversas torcidas en Brasil, el “No al 2×1” de los clubes e hinchadas en Argentina, o la solidaridad del barrismo colombiano con las luchas por la paz con justicia social de Buenaventura. Pero si dedican mucho tiempo y tribuna a las fotos de futbolistas venezolanos, que, como millonarios prematuros, diría Bielsa, se prestan como monigotes de empresas golpistas, que esconden los alimentos y medicamentos básicos, al propio pueblo que los convierte en ídolos.
Este es el momento de la solidaridad y el internacionalismo. Tal como ocurrió con Cuba durante el periodo especial, es momento de que los pueblos, sus organizaciones y toda la izquierda latinoamericana -sin cálculos electoralistas ni de ningún tipo-, pongamos el hombro y la rodilla en tierra, en apoyo y defensa absoluto de la Revolución Bolivariana.
_____________________________________________
[1] Del total de muertos, 60 a la fecha de este artículo, más de 25 son chavistas, incluyendo al internacionalista chileno, José Muñoz Alcoholado, también conocido como el “Chico Alejo”. Otro importante número de fallecidos han muerto por accidentes de tránsito causados por las guarimbas, personas que caen de sus motocicletas producto de los cables tensados que dejan los derechistas en las calles, y que literalmente mueren  degollados, otros por perdidas de control de autos por lanzamiento de aceite a las vías. Miembros de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y Policía Nacional Bolivariana (PNB), los que desde la revolución están impedidos de portar armas de fuego. Del total de muertos, hasta ahora sólo 3 han sido víctimas de la policía, cuyos funcionarios implicados en los hechos ya se encuentran detenidos. Otras, 9 personas murieron electrocutadas cuando saqueaban una panadería  y cerca de 6 han resultado muertos, con armas caseras disparadas a muy corta distancia, es decir, desde dentro de las propias guarimbas organizadas por la derecha venezolana.
[2] Video: https://www.facebook.com/209945602416427/videos/1338174559593520/
[3] Como el caso de la persona linchada, apuñalada y quemada viva en Altamira, sector acomodado de Caracas, simplemente por ser moreno, parecer pobre y por ende, para la derecha, chavista.
[4] Creemos fervientemente en el poder de los trabajadores y el pueblo, y si este se sintiera representado realmente por el “proyecto”  de la oligarquía opositora venezolana, hace rato ya habrían botado al gobierno del presidente obrero Nicolás Maduro, o en cualquier parte del mundo a cualquier gobernante. En Venezuela existen 335 municipios. Sólo en 7 hay protestas –de capas media-alta y clase alta-, y en estos 7 los alcaldes son opositores, los que incluso dan pie a que las policías municipales hagan vista gorda de la violencia y destrucción.
[5] Hugo Chávez: El legado bolivariano del fútbol – Carles Viñas
[6] El 27 de mayo de 2015, Rafael Esquivel, es arrestado por el FBI y pedido en extradición hacia los Estados Unidos en un presunto caso de corrupción, conocido como FIFA Gate, con otros 9 altos funcionarios de la FIFA por las elecciones en las sedes de las Copas Mundiales de Fútbol de 2018 y 2022.5 El 23 de septiembre de 2015 se aprobó su extradición a Estados Unidos.
[7] Hugo Chávez: El legado bolivariano del fútbol – Carles Viñas.
[8] El desfalco histórico de la familia Mendoza a Venezuela

One Response to “Los tentáculos de la oligarquía terrorista venezolana en el fútbol del país bolivariano”

Leave a Reply

Escuela Fútbol Rebelde
Fútbol, Ideas y Revolución
Que la derecha sepa que estamos del otro lado.
Ángel Cappa
Traducir
Contacto y Redes Sociales

Correo:

Correo

Twitter:

FRtwitter


Facebook
FacebookFR

Google+

Estadísticas del FR

estadisticasFR50 copia

BanderaFRondas

Twitter
Talleres y Actividades

AFICHE-SERIES-FR-Aclarado.jpg

El Fantasista40

ciclo cine FR

unete al estrella

Medios Populares

FR contra el capitalismo

barra lateral copia

AIT

againsfm copia

diegonofn copia

FR antiracista copia

anti-represion1 copia

no+afp1

mapuche copia

Internacionalismo
Translate »