Respeto y Empoderamiento

POR IÑIGO A. R.
Cuando Robbie Fowler, el exdelantero inglés, subió al primer equipo del Liverpool y comenzó a destacar como estrella, apareció un día en Anfield Road con su Porsche recién comprado. Al día siguiente lo tuvo que devolver. Los veteranos del equipo le explicaron que el pasearse con un coche tan ostentoso era una burla hacia esos miles de humildes trabajadores que le idolatraban y le animaban cada domingo. La cuestión no era tanto lo moral o inmoral de que Fowler, al igual que otros tantísimos futbolistas, ganasen en un año lo que un aficionado no ganaría en toda su vida. El problema era mostrarlo, pavonearse ante unas personas a las que debía el estar donde estaba. Una cuestión de respeto.
Fue ver a Guardiola en una marquesina de autobús anunciando Banco Sabadell y acordarme de esta anécdota. ¿Qué necesidad tenía de prestarse a ello? ¿Dinero, fama, éxito profesional? Lo tiene todo. Sin embargo, no es tan preocupante el que Guardiola hiciese ese anuncio para la banca sin reparar en cuestiones morales, como el que sus seguidores, puteados en forma de hipoteca, créditos o comisiones por esa entidad u otra similar, aceptasen este hecho como algo normal y el domingo le siguiesen aplaudiendo a rabiar.
El respeto debe ganarse, o al menos no hacer méritos para perderlo, y nosotros como aficionados hemos hecho esto último y con creces. Hemos permitido que nos conviertan en consumidores sin poder de decisión. Pero no seamos pesimistas. Esa tendencia parece que está cambiando y están surgiendo movimientos críticos. Los aficionados empezamos a recordar que sin nosotros no hay fútbol, ni estadios, ni merchandising. Igual que sin nosotros no hay política, ni parlamentos, ni votos. Y por supuesto, sin nosotros no hay Guardiolas, y mucho menos hay bancos a los que anunciar.
Publicado en Diagonal, periódico quincenal de actualidad crítica, nº 164.
Fuente: http://losidealesdelgol.wordpress.com

Leave a Reply

Escuela Fútbol Rebelde
Fútbol, Ideas y Revolución
Un entrenador genera una idea, luego tiene que convencer de que esa idea es la que lo va a acompañar a buscar la eficacia, después tiene que encontrar en el jugador el compromiso de que cuando venga la adversidad no traicionemos la idea. Son las tres premisas que tiene un entrenador. Napoleón no era un táctico, sino un estratega. Si tenía que cambiar, cambiaba. Eso vale para el fútbol también.
Cesar Luis Menotti
Traducir
Contacto y Redes Sociales

Correo:

Correo

Twitter:

FRtwitter


Facebook
FacebookFR

Google+

Estadísticas del FR

estadisticasFR50 copia

BanderaFRondas

Twitter
Talleres y Actividades

AFICHE-SERIES-FR-Aclarado.jpg

El Fantasista40

ciclo cine FR

unete al estrella

Medios Populares

FR contra el capitalismo

barra lateral copia

AIT

againsfm copia

diegonofn copia

FR antiracista copia

anti-represion1 copia

no+afp1

mapuche copia

Internacionalismo
Translate »