[Columna] El ambiente del fútbol, los ex-futbolistas y las elecciones municipales

Éste es lienzo con que el ex futbolista se promociona. Foto: Terra
Por Resorte (Fútbol Rebelde)
Es fines de Octubre y las elecciones municipales se acercan a paso raudo. La coyuntura en sí, empezó hace algunos meses y todos aquellos/as que desarrollamos trabajo de construcción y lucha social, a nivel local, en barrios y poblaciones, vimos de manera más cercana como los/as candidatos/as intentan cooptar espacios colectivos con una considerable cantidad de ofertones en materiales u ofertas de trabajo remunerado, palabras como “trabajemos juntos” o “me parece hermoso lo que hacen”, se escuchan bastante más seguido que cuando no hay elecciones, igual que la cantidad de caras nuevas, que se ven colgadas sobre los postes o en tamaño natural regalando naranjas en una que otra feria libre.
En esta coyuntura en particular, los espacios juveniles de organización se han convertido en un importante botín del cual apropiarse, sobre todo tomando en cuenta que hay un montón de jóvenes que asumen de manera crítica pero ingenua el discurso del poder y creen que por vías institucionales, algo de todo lo malo que vivimos a diario en nuestras comunas se puede cambiar. Por otro lado, hay un factor de duda en estas elecciones que es el que por primera vez se aplicará la nueva ley de inscripción automática y voto voluntario.  La duda de los analistas es cuantos de los jóvenes descontentos irán a votar y que rol jugarán en los resultados finales.

El problema para el pueblo y para ese sector de la juventud es que tanto estas como las otras elecciones que se dan bajo el neoliberalismo ya están decididas de antemano, y si bien la parte que legitima el modelo de dominación y explotación es el voto popular, son cúpulas empresariales y/o partidarias las que deciden los candidatos, y estos aunque llegasen a tener las mejores intenciones en favor de las mayorías, incluso declarándose antineoliberales y anticapitalistas, el modelo de administración municipal los limita, porque no es diferente al del sistema político-económico en su totalidad.
El municipio, como institución del Estado neoliberal, también esta lleno de amarres legales y de ínfimos presupuestos -además desiguales-, que impiden hacer cambios a nivel local sin poner en peligro la rentabilidad de la institución en ello. A lo más se podría aspirar a pequeños maquillajes, hacer más cercano un municipio a la gente organizada de manera no tan clientelista, pero transformaciones reales y profundas que demuestren alternativa al neoliberalismo por la vía electoral, actualmente es imposible.
Pero si bien tenemos profundas certezas de lo dicho anteriormente,  tampoco podemos usar el discurso facilista y principista de que no estamos ni ahí con las elecciones, contentarnos con salir a romper algunos carteles de los candidatos y hacer uno que otro festival anti-electorero. Eso es seguir hablandonos a nosotros mismos, a los convencidos, porque los padres de los niños y niñas con quienes trabajamos, nuestros vecinos, sí que creen en estas lógicas de democracia neoliberal y representativa, muchos de ellos lucharon por el voto y al parecer aún no se dan cuenta que votar desde Allende hacia atrás es muy diferente que hacerlo de Pinochet hacia adelante. Hoy ya no se debaten ideas ni proyectos, sino caras y si se tuvo el suficiente dinero para conseguir un mejor publicista que el otro candidato. Aquí es donde asoman estrategias de los bloques en el poder (La Concertación-Derecha y la Derecha-Derecha) y es donde se relaciona este escrito con nuestro amado fútbol.
Algo muy tangible lo vemos a nivel de nuestras poblaciones y barrios donde en fechas cercanas a las elecciones aumentan las ofertas para trabajar en las campañas políticas  Los capataces de los candidatos son personajes muy conocidos, muchos de ellos lideres de barras bravas o de sectores de estas, ligados a los sectores lumpenezcos de nuestras poblaciones, pero no entendamos  por lumpen la definición de los medios masivos, porque nos referimos a aquellos que les roban a sus vecinos o les venden veneno a nuestros niños/as y jóvenes.  Estos personajes oscuros, llevan la disputa electoral incluso al área de la violencia, mandan a “sus” subcontratados a amenazar a otros comandos, defender muros y los materiales de propaganda, algunos hasta ponen en peligro su integridad física por ideas e intereses de unos candidatos a los que les importa un rábano lo que pase con estas personas, porque sus relaciones reales son con el mafioso de turno, aunque las escondan.
A nivel de candidatos, están los que son comprometidos ideológicamente con el sistema, los de los apellidos ya conocidos y que forman una suerte de cargos hereditarios desde hace 200 años, verdaderas dinastías políticas. Y por otro lado están aquellos personajes de la farándula y de espacios que a simple vista no están relacionados con la política, pero hay que tener en cuenta eso sí, que la clase política es muy astuta y a lo más permiten que este tipo de candidatos postulen como concejales, jamás como alcaldes, senadores o diputados. Es decir, saliendo o no pesan menos que un paquete de cabritas. En la parrilla electoral farandulera hay candidatos que vienen del mundo del modelaje, actores, estripers y ex-futbolistas.
Estos últimos, en su mayoría apoyados por la UDI y RN -aunque la Concertación tampoco lo hace mal- son usados para sumar voto inconsciente, aprovechándose del cariño popular que tienen jugadores que alguna vez vistieron las camisetas de la Roja, la “U”, el Colo, la Católica o equipos con arraigo regional o comunal. El cuestionamiento no es que mezclen la figura del deportista y el deporte con la política, nosotros reivindicamos que eso suceda porque como cualquier actividad socio-cultural está íntimamente ligada con la vida política. El problema es que estos personajes, la gran mayoría de origen popular, y  que nunca dijeron nada cuando eran futbolistas activos, hoy se prestan para ser comparsa de un baile que sólo perjudica a esa misma gente que alguna vez los admiró y votará por ellos. Con el discurso de “Deporte para todos”, engañan a todo el mundo, se aprovechan de ser figuras cercanas, personas comunes y corrientes que sin ser políticos llegan a la política por lo que no traen esa mochila negativa de de la militancia, que es por todos conocida. El tema es cuando uno se pone a investigar se encuentra que muchos de estos candidatos tienen claros intereses en todo esto, muchos se dedican a lucrar con el deporte, con escuelas de fútbol pagadas y muy caras, que están relacionadas íntimamente con las concesionarias que lucran con los clubes de fútbol que alguna vez pertenecieron a sus socios e hinchas, hay permisos y favores de por medio.
El deporte en Chile no escapa de lo lógica neoliberal, en especial el fútbol como el juego más popular. Así como se privatizaron los clubes profesionales, a nivel comunal, barrial y amateur se vive el clientelismo político y social como un cáncer difícil de extirpar. Clubes de fútbol que son financiados por empresarios y políticos, le quitan la esencia organizativa, colectiva y de unidad que tuvo el club deportivo y social en sus inicios. Muchos incluso han desaparecido por la crisis de participación general que existe en Chile, en otros casos las canchas comunitarias pasan a ser parte de concesiones a privados, que las convierten en espacios modernizados pero que para usarlos hay que pagar bastante. En otros espacios los candidatos cooptan los clubes, a través de ofrecimientos mundanos y celestiales. En el caso de los ex-futbolistas, consiguen con bastante facilidad canchas o estadios municipales para hacer las escuelas de fútbol pagadas. También vemos como el negocio inmobiliario y la construcción de edificios avanza a pasos agigantados comiéndose terrenos de comunas aledañas al centro de las ciudades, que fueron canchas o que podrían ser usados para ello y como áreas verdes, intentan cambiar los planes reguladores comunales a como de lugar.
El tema del deporte si bien no parece ser importante en las elecciones y no se habla más allá de las promesas de  construcción de una que otra “plaza activa”, es un ámbito por el cual hay que comenzar a luchar y exigir, la recreación y el deporte son derechos humanos-sociales que también han caído en manos del mercado, y que al igual que la salud, educación, trabajo y vivienda dignas, son muy importantes para el desarrollo cultural, individual y colectivo, de cualquier comunidad.
Para ir cerrando, una breve reflexión general y que más o menos expone nuestros pensamientos sobre las elecciones. Humildemente, creemos que como están las cosas, con los aún precarios niveles de organización y movimiento social en Chile, y si nos ponemos de acuerdo en que el objetivo estratégico de Fútbol Rebelde es ser un  aporte en el logro de la tan ansiada revolución social, pretender hegemonizar una sola forma de lucha, sea cual sea esta, es un craso error. Creemos que no hay atajos en esto de la construcción de la  revolución, ni lucha armada ni lucha electoral, mientras no exista ese pueblo o movimiento popular sobre el cual sustentar cualquier forma de lucha o todas que es lo más correcto. Actualmente, hay algunos atisbos de despertar y movilización social, pero no son suficientes, un error grandisimo es cortarle las alas institucionalizando las pocas luchas masivas que se han ido generando en los últimos 20 años.
El movimiento popular hay que construirlo, organizarlo y luchar por las demandas populares, articularse en torno a ellas, dejar de bailar al ritmo de la agenda neoliberal, la de los poderosos. Las elecciones validan el modelo político que es el cortafuegos del sistema económico, una de las formas de capitalismo más brutal que ha existido en la historia. Quisiéramos ver a todos los compañeros de las organizaciones políticas que están botando a la basura mucha plata y energía en las elecciones metidos con ese mismo interés en los barrios, poblaciones, sindicatos y espacios estudiantiles durante el resto del tiempo político, el resto del año, ese que depende de nuestra agenda, de nuestros problemas, cuando en realidad logramos confrontar al modelo, exponer sus fisuras, vivenciarlas, cuando realmente aprendemos como pueblo, porque nos organizamos, chocamos, rozamos y luchamos.

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Dicen: Yo quiero un técnico trabajador, ¿Pero para qué si no le vas a dar tiempo a trabajar? Si al tercer partido se va.
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