[Columna] El estadio de Pinochet

En cada superclásico reflota la vieja discusión, el polémico argumento sobre “El estadio de Pinochet”. Los argumentos validando o desacreditando el recurso. Discusión transversal que afecta tanto a hinchas como a periodistas y especialistas, los cuales, enarbolando la bandera azul o la blanca, se atrincheran en su posición para, con fuentes y documentos más o menos válidos, potenciar su posición.
Existen articulos de prensa, videos, escritos, audios y un sinfín de formatos que ayudan a cada bando. Se han escrito columnas en diarios e incluso capítulos en libros intentando, infructuosamente por lo demás, esclarecer el rumor.
Que la dictadura militar utilizó el fútbol como una herramienta en momentos de crísis es innegable. Lo hizo descaradamente el 82. En el mismo momento que la selección competía (o más bien participaba) en el mundial de España, las autoridades ponían fin al dólar fijo sin informar a la población, desatando una crisis inter-cambiaria sin precedentes en el país, incluso más grave que la falta de divisas en los tiempos de la UP.
Lo hizo también en la testera de la ACF, interviniendo una infinidad de clubes. Con la ayuda de los medios de comunicación creó polémicas, programó partidos en fechas “complicadas” y malversó fondos destinados al deporte. En el caso de Colocolo, metió la mano, el codo y todo el brazo hasta el fondo del CSD, cuando el 76 sacó a la dirigencia oficial y puso al BHC a cargo del club. Grupo inversor con grandes capitales, ligado al ala liberal de la dictadura. Bajo este contexto siempre los más grandes en algún momento podrían brindar una mano a la imagen del régimen y al dictador mismo, aunque a este último no le interesara mucho el fútbol.

La historia es mas o menos así. Colo colo desde los 50 poseía unos terrenos al oriente de Vicuña Mackenna, unas chacras lejanas del centro de Santiago en aquel tiempo, adquiridas en el sector de Pedreros. El sueño de un estadio siempre ha sido el anhelo de cualquier equipo chileno, y más de uno del tamaño del nacido a pasos de la Estación Central.
El club comenzó la construcción de su estadio algunos años después de la compra del terreno. La obra gruesa consistió en crear un talud semi-enterrado, relleno de concreto, el cual daba forma a las galerías, sumado a estas unas rejas que separaban al público de los jugadores. Tras 5 encuentros, incluida su inauguración ante Aviación, el estadio dejó de utilizarse debido a la falta de garantías y el peligro para el espectáculo que suponían las instalaciones.
Posteriormente reflotó la idea de retomar las obras del estadio y es aquí donde comienza lo difuso, la discusión interminable.
Pinochet, socio honorario de Colo-colo y presidente honorario desde el 76, nombrado por sus amigos del BHC, prometió la suma de 300 millones de pesos de la época para finalizar las obras del estadio al presidente de ese entonces, Peter Dragicevic. Propuesta que fue muy bien recibida por parte del presidente. Todo esto bajo un contexto en el cual la dictadura buscaba cimentar apoyo popular frente al plesbiscito que definiría si la dictadura continuaba o se daba paso a una transición democrática.
Por un lado se encuentran quienes niegan que el dinero allá llegado a las arcas del club, y que los arreglos finales del estadio fueron financiados con aportes de socios y la venta de Hugo Rubio al fútbol italiano. (Caso aparte es el del pase de Rubio, ya que Colo-Colo jamás pagó los derechos de transferencia al club propietario del jugador, Cobreloa. Situación similar a la acontecida con el Sao Paulo de Brasil por el pase de José Luis Sierra, una constante en el manejo de Dragicevic)
Y por otro están quienes afirman que el Monumental sí fue financiado por la dictadura militar y los dineros prometidos por Pinochet pagaron butacas, baños y camarínes, así como antes pagaron la repatriación de Carlos Caszely desde España al mismo club.
Nunca se podrá esclarecer tal situación, debido a que los testimonios de los protagonistas siempre serán puestos en duda, debido a la nula credibilidad de los relatos. La falta de documentos y fuentes primarias sobre el traspaso de dinero si es que existiese.
La realidad indica que esta será una discusión que no llegará a puerto, el mito se ha instalado con fuerza en una discusión que no lleva a ningún punto en común y forma parte del folclore propio de nuestro fútbol rentado.
Fuente: http://futbolismos.blogspot.com/

6 Responses to “[Columna] El estadio de Pinochet”

  • miEDO:

    Puros peos nada de caca… pensé que acá encontraría algo que pudiese ayudar al esclarecimiento de dicho mito. Se agradece de todos modos el esfuerzo pero sigo estando sin saber qué pasó realmente.

  • Seba:

    Falta de agudeza e investigación, un artículo que ayuda a aumentar dudas y no a disiparlas. Si quieren hacer un trabajo serio es mejor informarse.
    Para su información existen documentos ya investigados sobre el tema.
    Una y mil veces hay que decir. Los fondos de Pinochet nunca llegaron al club.
    Existió una promesa innegable pero al llegar la “Democracia” ese dinero se negó. Es cosa de ver las fechas y darse cuenta, ver el contexto político, hacer un pequeño análisis y entender.

    Esa duda del dinero se esclareció hace varios años.

  • rolandosaez:

    Me imagino cómo se habrá sentido Caszely luego de saber que Pinocho pagó su vuelta a Chile… Parodiando a alguien de más arriba “puros punes, nada de excremento”.

  • Luis:

    Eso jamas ocurrio, ya que al perder el plebiscito, Pinochet no entrego el dinero.

  • Juan:

    “COLO COLO Y PINOCHET”

    Fué en el primer día de abril de 1976 cuando empezó a desarrollarse el fenómeno que por estos días culmina una etapa. El comunicado oficial que abrió el fuego: „La Dirección Nacional de Comunicación Social informa para conocimiento de la ciudadanía que preocupa especialmente al Gobierno la crítica situación por la que atraviesa el club Colo Colo,por lo que ello significa, no tan solo para el grueso del público que asiste a los estadios, sino además para el deporte nacional“.

    En lo concreto, la agencia Orbe informaba que el Gobierno ordenaba a Nacional Financiera, FINANSA, se hiciera cargo de la administración de Colo Colo, señalando a su gerente, Luis Alberto Simián, como su nuevo presidente. Èste explicaba: „Hace un mes se comunicaron conmigo dos personeros de Gobierno, manifestándome su preocupación por el momento que vive Colo Colo, en virtud de la importancia que esta institución tiene en la vida nacional“.

    En las tres intervenciones de su historia (1931, 1968 y 1976, todas de orígen financiero) era ésta la primera que se producía por un organismo no futbolístico y se producía también por primera vez la declarada preocupación gubernamental y las medidas consecuentes de hecho.

    La conflictiva en grado judicial resultó ser la deuda contraída con el Banco de Chile (ejecutivos suyos solicitaron el crédito como simultáneos dirigentes del club: „Y a quién les íbamos a pedir si no era a nuestras propias empresas, sabiendo que nadie nos prestaría?“), que demandó el pago de 275 mil dólares, logrando el embargo de los bienes del club (sus recaudaciones y sede social básicamente).

    Ahí el asunto quedó en manos del abogado de Colo Colo, Pablo Rodríguez Grez, que en su defensa paró el embargo, en el mediocampo elaboró un acuerdo aceptable con el banco y en el ataque recreó la conciencia de que „Colo Colo es Chile“: poco después el Jefe de Estado hacía entrar al área a Televisión Nacional.

    Ahí el asunto quedó en manos del abogado de Colo Colo, Pablo Rodríguez Grez, que en su defensa paró el embargo, en el mediocampo elaboró un acuerdo aceptable con el banco y en el ataque recreó la conciencia de que „Colo Colo es Chile“: poco después el Jefe de Estado hacía entrar al área a Televisión Nacional.

    Resultado: En el plazo de 18 meses, Colo Colo deberá jugar 11 partidos con rivales extranjeros que Televisión Nacional elija (a mitad de semana, sin interferir la competencia oficial), percibiendo por cada presentación 25 mil dólares. Y Televisión Nacional, naturalmente, se hace cargo del crédito frente al Banco de Chile.

    Como quiera que se arregle, algo queda claro: Los rivales de Colo Colo, en la cancha, ya saben con quien se enfrentan…

    (Extracto de artículo de EDGARDO MARÍN, Revista QUE PASA nr. 496 (Portada: „Podrá Polonia…?“, semana del 9 al 15 de octubre de 1980)Y Televisión Nacional, naturalmente, se hace cargo del crédito frente al Banco de Chile.

    Como quiera que se arregle, algo queda claro: Los rivales de Colo Colo, en la cancha, ya saben con quien se enfrentan…

    (Extracto de artículo de EDGARDO MARÍN, Revista QUE PASA nr. 496 (Portada: „Podrá Polonia…?“, semana del 9 al 15 de octubre de 1980)

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Los momentos de mi vida en los que yo he crecido tienen que ver con los fracasos; los momentos de mi vida en los que yo he empeorado, tienen que ver con el éxito. El éxito es deformante, relaja, engaña, nos vuelve peor, nos ayuda a enamorarnos excesivamente de nosotros mismos; el fracaso es todo lo contrario, es formativo, nos vuelve sólidos, nos acerca a las convicciones, nos vuelve coherentes. Si bien competimos para ganar, y trabajo de lo que trabajo porque quiero ganar cuanto compito, si no distinguiera qué es lo realmente formativo y qué es secundario, me estaría equivocando"
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