Eduardo Chillida, el vasco que cambió los tres palos de la Real Sociedad por la fragua, el hierro y el hormigón

Por Víctor Resorte (Fútbol Rebelde).
Por estas fechas la Real Sociedad, equipo vasco muy arraigado en Gipuzkoa -una de las 7 provincias de Euskal Herria, especialmente en la ciudad de Donostia(1)-, lucha por clasificar a la Liga de Campeones, tras un año futbolísticamente excepcional.
La Real, luego de haber estado tres temporadas en la segunda división (entre los años 2007 y 2010), consiguió subir a la LFP y hasta la temporada pasada peleaba más por mantener la categoría que por ir por los premios gordos de los primeros lugares, mas este año los txuri-urdin(2) de la mano de jugadores jóvenes que se fueron curtiendo al jugar en ambas categorías  más algunos jugadores latinoamericanos experimentados, como el “Chory” Castro (Uruguay), Carlos Vela (México) y el arquero chileno Claudio Bravo, han conseguido no sólo estar en la parte alta de la tabla sino además lograr un fútbol muy atractivo y letal.
Y a propósito del arquero y capitán de la selección chilena, en este artículo, hablaremos precisamente de porteros, y nos trasladaremos al pasado para dar a conocer la existencia de uno que por las cosas del fútbol mezcló el arte con el deporte más lindo del mundo. Se trata de Eduardo Chillida, mundialmente conocido como escultor, pero que en su juventud jugó en la Real Sociedad durante la temporada 1942-43, en la que el club donostiarra militaba en Segunda División.

Eduardo Chillida era el portero titular del equipo, al tiempo que su padre, Pedro Chillida, presidía el club (lo hizo de 1942 a 1945). Chillida llegó a jugar catorce partidos como titular –todos los de la temporada regular-, en los que su arco fue derrotado en dieciséis ocasiones. Una lesión en la rodilla, la triada(3), le obligó a dejar el fútbol prematuramente esa misma temporada, cuando todavía contaba con 19 años de edad.

 

El fútbol perdió unas manos que, por suerte, ganó el arte
De familia burguesa, Chillida pudo estudiar arquitectura –carrera que abandonó-, aprender idiomas, vivir en Madrid y Paris, sensibilizándose artísticamente, al desarrollar una habilidad de la cual decía “no poder vivir sin ella”, el dibujo. Y una vez que hubo de retirarse del fútbol empezó a dibujar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Durante este tiempo se familiariza con el dibujo al natural. Es en este momento donde realiza sus primeras piezas escultóricas.
FINALIZA EL PLAZO PARA RETIRAR LAS LÁMINAS DE CHILLIDAAl preguntársele por la relación que tenía el fútbol con su oficio de escultor,  Chillida comentaba: “Yo he tenido muy en mente toda la vida lo que he aprendido del fútbol. La gente se ríe cuando digo esto, pero en el fútbol yo aprendí muchas cosas que he utilizado después en la escultura. En la portería aprendí cosas nuevas sobre el espacio y el tiempo, porque en ese lugar están actuando, y de qué manera. La portería es la única zona tridimensional del campo. Donde ocurren todos los fenómenos activos del fútbol es en el área y en la portería”.
El gran escritor uruguayo, Eduardo Galeano, alaba su obra y su talento, en el libro “El fútbol a sol y a sombra”. Escribía así, sobre el escultor vasco, en su cuento llamado precisamente con el apellido del escultor, “Chillida”:
“Eduardo Chillida era guardameta de la Real Sociedad, en la ciudad vasca de San Sebastián. Alto, enjuto, tenía una manera muy propia de atajar, y ya el F.C. Barcelona y el Real Madrid le habían echado el ojo. Decían los expertos que ese muchacho iba a heredar de Zamora.
Pero otros planes tenía el destino. En 1943, un delantero rival, que por algo se llamaba Sañudo, le rompió los meniscos y todo lo demás. Al cabo de cinco operaciones en la rodilla, Chillida dijo adiós al fútbol y no tuvo más remedio que hacerse escultor.
Así nació uno de los grandes artistas del siglo. Chillida trabajaba con materiales pesados, de esos que se hunden en la tierra, pero sus manos poderosas arrojan al aire el hierro y el hormigón, que volando descubren otros espacios y crean otras dimensiones.
Antes, en el fútbol, él hacia lo mismo con su cuerpo”.
Ya en 1951, luego de un peregrinar entre Madrid y París  regresa definitivamente a Donostia y Chillida realiza su primera pieza en hierro, material que utilizará a lo largo de toda su vida. Esta obra tuvo por nombre Ilarik.
Artísticamente,  fue un férreo defensor de la obra pública como mecanismo para garantizar un acceso libre a su obra, en lugar de la realización de obras de arte en serie. Sus obras más conocidas no sólo se encuentran en espacios públicos, sino que forman parte intrínseca de él; como el famoso Peine del Viento, en Donostia.
A nivel político, revisando sus opiniones y actuaciones, y con permiso para equivocarnos, concluimos que Chillida, de padre militar, y de familia conservadora y acomodada, reivindicó de manera moderada la independencia y autodeterminación de Euskal Herria. Aun así, luego de que la lucha popular, en el Estado español en general, consiguiera el fin de la dictadura franquista y el inicio de la democracia tutelada, Eduardo Chillida, fue miembro de la primera Comisión Gestora Pro Amnistía(5), siendo inclusive, el diseñador del logotipo de la organización.
Eduardo Chillida en los últimos años de vida sufrió la terrible enfermedad de Alzheimer. El 19 de agosto de 2002 falleció en su casa del Monte Igeldo en Donostia. Como parte de sus deseos y en homenaje a su legado, su familia construyó un museo a cielo abierto en Hernani, el cual contiene todas sus obras. Este espacio se encuentra cerrado desde enero del 2011 debido a los recortes en el gasto público, que el gran capital ha decidido realizar para enfrentar la crisis económica que azota a la clase trabajadora vasca, en particular y a la europea, en general.
Referencias al pie:
(1) San Sebastián, nombre españolizado de Donostia.
(2) Blanquiazul es euskera.
(3) También llamada tríada de OʼDonoghue o tríada desgraciada; es una lesión combinada que está constituida por la rotura o desgarro del ligamento cruzado anterior (LCA), el ligamento lateral interno (LLI) y el menisco medial.
(4) Amnistiaren Aldeko Batzordeak, en euskera, fue una organización cuyos objetivos eran conseguir la excarcelación de los presos políticos vascos, en su mayoría de la organización revolucionaria ETA, así como el apoyo a los intereses de éstos y de sus familiares. Fue declarada ilegal, junto a muchas otras organizaciones sociales y políticas independentistas de izquierda, por el mediático juez Baltasar Garzón en 2001, al afirmar que todas estas no eran más que estructuras de ETA, encubiertas bajo otro tipo de figuras públicas, lo que produjo que durante años las organizaciones políticas abertzales no pudieran participar de las elecciones burguesas.
Fuentes:
http://marius-porterosvascosdeleyenda.blogspot.com/
http://www.museochillidaleku.com/
http://www.realsociedad.com
http://es.wikipedia.org

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