Una historia sobre el Vasco da Gama: El equipo de la revolución y del amor

vascodagama“Vasco es el equipo de la revolución…Vasco es el equipo del amor”.
Por Carlos Alberto Figueiredo Da Silva.
El título de este escrito fue tomado prestado a los niños, que después de las victorias de Vasco da Gama, cantaban en el patio de una escuela en Río de Janeiro. Esos niños expresaban el sentimiento de muchos vascaínos y también del resto de Brasil. Pero, de dónde vienen esas representaciones y como se construyen? ¿Por qué ellas dicen “Vasco el equipo de la revolución”? ¿Por qué el equipo del amor?
Distintos estudios se realizaron sobre el fútbol brasileño; parece que la comunidad académica comienza a percibir la importancia del fútbol en la construcción de la identidad del pueblo brasileño. Muchos de esos estudios pasan por el Vasco da Gama y por su denodada lucha por la democratización del deporte inglés.

Es cierto que algunos investigadores han puesto en duda la imagen positiva que el Vasco construyó para sus hinchas. Mientras tanto, es un hecho que esa imagen se está fortaleciendo en la comunidad y principalmente en los niños.
Todo comenzó en 1923. El equipo del Club Regatas Vasco da Gama había sido promovido a primera división del campeonato carioca. En aquella época, existía la idea que el “sport” era sólo para aquellos privilegiados que formaban parte de la aristocracia brasileña. El racismo se representaba ya sea de forma explícita, ya sea de forma implícita y también se manifestaba en el fútbol.
En tanto, el equipo que Vasco formara para participar del campeonato de 1923 estaba en su mayoría formado por jugadores negros, mestizos y blancos de origen humilde. Cabe destacar que los grandes clubes de la época en Río (Fluminense, Flamengo, Botafogo y América) tenían en sus equipos solamente jugadores blancos pertenecientes a la aristocracia.
Los grandes clubes no se preocuparon, inicialmente, con el Vasco, pues era un equipo nuevo en primera división, pero en la medida en que el Vasco derrotaba a todos los adversarios que se le ponían enfrente, un movimiento de oposición se fue creando en relación a sus jugadores. Esta sentimiento era compartido no sólo por los clubes aristocráticos, sino por la población en general, ya que la comunidad portuguesa de Río de Janeiro se había beneficiado muchas veces con las apuestas que se realizaban en la ciudad.
El atrevimiento del Vasco finalizó con la conquista del título de campeón carioca de aquel año. La única derrota del equipo fue contra Flamengo, por 3 a 2, hecho que causó un verdadero alboroto en la ciudad. Al finalizar el partido, realizado en la cancha de Fluminense, varios hinchas de otros clubes se juntaron con los de Flamengo, y salían de recorrida hasta la zona de Lapa, concentrándose frente al restaurante Capela, que era un tradicional punto de encuentro de los vascaínos. La rivalidad entre vascaínos y flamenguistas ya existía en el remo; este partido marcó el inicio de la rivalidad entre ellos en el fútbol.
Mientras tanto, el hecho más importante estaba por acontecer. Los clubes aristócratas se reunieron para decidir la exclusión de los jugadores “humildes” (negros y mestizos), bajo la denuncia de que practicaban el profesionalismo.
Este proyecto se llevó cabo cuando el presidente de la Liga Metropolitana (AMEA), que fuera creada por los clubes de la aristocracia (Flamengo, Fluminense, América, Botafogo e incluso Bangú), enumeró una serie de condiciones que deberían cumplir los clubes chicos. Los clubes tendrían que presentar condiciones materiales y técnicas y eliminar de sus planteles a los jugadores considerados profesionales. El nombre de dichos jugadores fue leído en aquel momento. El más perjudicado fue Vasco que tenía todo el equipo campeón incluido en dicha lista. “Todo discurso se sustenta en tejidos invisibles. La eficacia del discurso del poder está justamente en aquello que él oculta” (Isaac Epstein, en La gramática del poder).
El presidente de Vasco da Gama, Dr. José Augusto Prestes, envió entonces una carta a la Asociación recientemente creada, más específicamente a Arnaldo Guinle, presidente de la Asociación Metropolitana de Deportes Atléticos, declarando públicamente que se negaba a participar en la nueva entidad. Vasco, juntamente con otros clubes pequeños, disputó el campeonato de 1924 en la antigua Liga Metropolitana de Deportes Terrestres.
Viene de esa época lo que existe en el imaginario de las personas en relación a que el Vasco es el equipo de la revolución, el equipo del amor. El Vasco no fue el primer club en permitir que jugadores de sectores humildes y principalmente negros y mestizos participen de su equipo titular. El Vasco fue el pionero en dar condiciones necesarias para que estos jugadores desafiasen el poder de los equipos blancos. Al contratar al técnico uruguayo Ramón Plattero e implementar un régimen de entrenamiento revolucionario para la época, el Vasco construyó un equipo poderoso, principalmente en el aspecto físico. El equipo podía perder el primer tiempo, pero con certeza en el segundo tiempo remontaba el juego. La condición física de los jugadores del Vasco era estupenda en relación con los otros jugadores.
Hoy, los investigadores han cuestionado que le Vasco haya sido pionero y alegan que todo eso fue una fábula para dar a sus hinchas una imagen positiva. Que sea así! El lenguaje no sólo expresa o representa la realidad, sino que la construye. Su todo eso es/fue una invención vascaína, no podría haber sido una idea mejor. Al contrario de tener cantitos del tipo: “Porrada! Porrada!”; “1, 2, 3, 4, cinco mil, yo quiero que fulano se vaya a la p.q.p.”; “E o e nuestro equipo es el terror”; nuestros niños cantan: “El Vasco es el equipo de la revolución, el Vasco es el equipo del amor”. Yo soy más antiguo y canto “Ca sa ca, Ca sa ca, Ca sa ca, la banda es también revolucionaria, Vasco, Vasco, Vascooo!
“Para que los hombres den un único paso
para dominar la naturaleza por medio del arte
de la organización y de la técnica, antes tendrán
que avanzar tres en su ética.”

Friedrich Leopold von Hardenberg (1772-1801), poeta alemán.
Fuente: http://www.efdeportes.com

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