El fútbol, cosa de brujos y sobre todo de magias

arquerobrujoPor Waldemar Iglesias.- Los trabajos de magia negra siguen apareciendo cuando rueda la pelota. Un breve resumen de esas historias que envuelven a la Selección, distintos equipos argentinos o consultas de Mourinho con hechiceros. Y hasta alguna muerte.
El dictador Mobutu Sese Seko, pretendido dueño de Zaire (hoy República Democrática del Congo) durante más de tres décadas (1965-1997), no fue un fundador de las brujerías en el fútbol. Pero sí uno de sus impulsores en el ámbito de los Mundiales. Mobutu no era un santo ni nada parecido. Según la agencia de monitoreo de corrupción Transparencia Internacional, habría robado al menos 5.000 millones de dólares a su país. También mentía en casi todo: prometió premios que nunca pagó a los jugadores que llevaron al seleccionado zaireño al Mundial de Alemania, en 1974; y les hizo creer que con la contratación de brujos y hechiceros ganarían el difícil grupo que tenían por delante: Escocia, Yugoslavia y Brasil. Nada de eso ocurrió. En una de las dos peores campañas en la historia de las Copas del Mundo (la otra fue de El Salvador, en 1982), Zaire se fue con tres derrotas (incluido un bochornoso 9-0 ante Yugoslavia) y sin convertir goles.

Aquella vez, los brujos no habían dado resultado. Pero antes y después de esa oportunidad, sucedieron historias de todo tipo. De las exitosas y de las otras. De las divertidas y de las dramáticas. El caso de la Copa de Africa de 2002 es uno de los más emblemáticos respecto de la injerencia de los brujos. Tan fue así que en esa ocasión la Confederación Africana prohibió la presencia de hechiceros en los planteles. Salvo Sudáfrica, el resto de los participantes tenía al menos uno en la lista preliminar. A pesar de esta determinación, el escándalo brotó: en las semifinales entre Malí y Camerún, Thomas N’Kono -uno de los mejores arqueros de la historia del fútbol africano, integrante de los históricos planteles cameruneses de España 1982 y de Italia 1990- fue acusado de hacer magia negra, resultó detenido y fue inicialmente sancionado por un año para ejercer su cargo oficial de entrenador de arqueros.
A veces, en este oscuro territorio, la tragedia golpea a la puerta. Algunos adjudican la muerte súbita del mediocampista camerunés Marc Vivien Foe, en plena semifinal de la Copa de Confederaciones de 2003, a un “trabajo”. El sitio Akasico.com, que se encarga de estas temáticas, realizó un recorrido por algunos rincones de Africa (acompañado por el antropólogo Joan Riera) para retratar las particularidades de algunas de estas creencias ancestrales. Y allí, encontraron el testimonio de un aldeano vinculado con el caso del futbolista que jugaba para el Manchester City: “A Foe lo mataron los brujos pues todos aquí sabemos que alguien, envidioso de su éxito, decidió hacer un muñeco a su semejanza, parecido a los del vudú, y luego lo enterraron durante dos meses. La brujería negra mató a Foe”. Detalle del azar: Foe utilizaba el número 17, frecuentemente asociado a la desgracia.
En la elite, territorio de cábalas con más disimulo, acontecen también historias vinculadas a la magia: desde las pintorescas (como la del brujo Pepe pronosticando una lesión grave de Cristiano Ronaldo, a consecuencia del “trabajito” ordenado por una joven despechada) hasta las clásicas: uno de los entrenadores más exitosos de la historia del fútbol europeo, José Mourinho (dueño de la Triple Corona con Inter, la temporada pasada; ahora en Real Madrid) también se abraza a las ayudas del más allá. Recientemente estuvo de vacaciones en Kenia y se reunió con cuatro brujos de la región de Ukunda, en la costa sur del país. Lo confesó y lo confirmó Mzee Makthub, un chamán al que suelen acudir políticos y deportistas: “Nos reunimos con él a través de un intermediario en un lugar secreto”.
La Argentina no está al margen de este mundillo. Más bien todo lo contrario. Al igual que Brasil -y sus infinitas historias mágicas- posee un fútbol prolífico en este rubro. El caso más emblemático es el de la bruja Dora, quien -según se cree- le tiró una maldición a Quilmes de 13 años. Desde aquella vez de 1991 en la que los dirigentes no le pagaron tras un trabajo exitoso que ella había realizado para vencer a Gimnasia de Jujuy hasta 2004, Quilmes se cansó de perder finales y partidos decisivos. En el recorrido maldito, ya hartos de quedar siempre en la puerta del regreso a Primera, los dirigentes decidieron ir a la casa de Dora en Chascomús para saldar la deuda. Ella no estaba: había fallecido.
Pero hay más leyendas que cuentan maldiciones. Como la de los siete gatos que durante varios años estuvieron enterrados en uno de los arcos del Cilindro de Avellaneda para perjudicar a Racing (una historia que llegó a ser mostrada por la televisión alemana). Como la de las tijeras en uno de los arcos del Ducó para maldecir a Huracán. Como la que vincula a la Selección: en Tilcara aseguran que la mala suerte de la Argentina en los últimos mundiales se debe a que los campeones del 86 no regresaron a cumplir con una promesa. Como la de la sal en los vestuarios del estadio Ciudad de La Plata antes de varios de los últimos clásicos entre Estudiantes y Gimnasia. Y hasta algunos detalles más inocentes, como las flores amarillas para Mostaza Merlo o el talco salvador de Alfio Basile.
En México también ocurre. Contó el periodista JC Vargas, de Excelsior, justo antes del inicio del Mundial de este año: “La última vez que Antonio Vázquez Alba, El Brujo Mayor, se metió al estadio Azteca para hacer una limpia, México rompería la maldición de no poder vencer a Estados Unidos tras dos años. Ahora, aunque dice que del Tri no lo han llamado, argumenta que dos de los seleccionados han solicitado sus servicios, además de un directivo muy importante. Pronostica: ‘ La Selección va a perder el primer partido. Imagínate que habrá unos 40 mil brujos en las tribunas, con una cornetilla especial para atraer espíritus. Aún así, México va a calificar a la siguiente ronda’”. Un error y un acierto. No hubo derrota mexicana ante Sudáfrica en el debut (fue 1-1, en Johannesburgo); y el Tri consiguió pasar la primera ronda.
En los territorios vecinos del Caribe -ese espacio tan proclive al realismo mágico- también se cuentan historias al respecto. Y muchos de los seleccionados más pequeños como Bahamas, Haití o Barbados -sobre todo cuando enfrentan a los rivales más grandes de la región: México, Estados Unidos, Costa Rica, Honduras- contratan brujos para evitar goleadas. Bien le vendría algún hechizo al equipo de las Islas Vírgenes Británicas, que la última semana -además de llegar tarde a un partido- recibió 27 goles en dos días (17-0 ante República Dominicana y 10-0 frente a Dominica). Debe tener razón Gabriel García Márquez: “Los escritores de América Latina y el Caribe tenemos que reconocer, con la mano en el corazón, que la realidad es mejor escritor que nosotros mismos. Nuestro destino, y tal vez nuestra gloria, es tratar de imitarla con humildad”.
Foto: EL ARQUERO BRUJO. Thomas Nkono fue uno de los mejores arqueros de la historia del fútbol africano. También se dedicaba a la brujería y por eso fue suspendido por un año.

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