Salim, el malabarista de pies desnudos del Celtic FC

salimcelticHabía llegado el momento de que Rashid abandonara su casa de Calcuta. Prácticamente toda su vida se había desarrollado entre esas cuatro paredes y cada objeto encontraba compañía en su memoria: el dhoti que vistió en su primer día de clase, el bate que le regalaron cuando intentó iniciarse en el críquet, o el ejemplar de Gitanjali que le obligaron a leer en el colegio. Uno por uno, sus recuerdos se aglutinaban en la parte trasera del camión de mudanzas. Sólo le quedaba un objeto por cargar, su bien más preciado.
Con las paredes desnudas destacaba todavía más el tesoro que colgaba de una de ellas. Se trataba camiseta del Celtic de Glasgow acompañada por un cheque en el que se podía leer: “Páguese por este cheque a Mohammed Salim la cantidad de 2000 libras”. El conjunto escocés había enviado ese dinero al conocer que el padre de Rashid se encontraba gravemente enfermo, pero él decidió no cobrarlo puesto que su valor sentimental era mayor que el monetario. “Me ha encantado el gesto del Celtic no por el dinero si no porque significa que mi padre todavía tiene un lugar privilegiado en ese club. Por eso no he cobrado ese cheque y lo conservaré durante toda mi vida”, explicó Rashid.

Su padre es Mohammed Abdul Salim (Calcuta, 1904), bautizado el malabaritsta indio después de causar sensación en Parkhead a finales de la década de los treinta. Militó con notable éxito en el Mohammedan Sporting Club con quien conquistó cinco títulos de campeón de la liga india de manera consecutiva y se convirtió en uno de los jugadores más afamados del país. Su reputación y la de su equipo traspasó fronteras, y China se trasladó a Calcuta para disputar dos amistosos contra ellos. El primo de Salim, Hasheem, un hindú residente el Inglaterra, se encontraba en Calcuta y decidió acercarse al estadio para seguir en directo el fútbol de su pariente. Hasheem pronto se dio cuenta de que su primo era un futbolista diferente, y no por el hecho de que jugara descalzo, al igual que la mayoría de jugadores indios, si no por su extraordinaria calidad técnica.
Hasheem quedó tan impresionado por el juego de su primo que en cuanto terminó el partido contra China le pidió que le acompañara a Inglaterra para probar suerte en el fútbol profesional. Halago por ser comparado con los grandes futbolistas, Salim decidió hacer caso a su primo y voló junto a él a Inglaterra antes de que se pudiese disputar el segundo partido contra China. En Londres no tuvieron suerte y decidieron buscar fortuna en Glasgow. Seguro de la calidad de su primo, Hasheem se presentó frente a Willie Maley, entonces entrenador del Celtic de Glasgow, para solicitarle una prueba.
“Acaba de venir en barco un gran jugador de la India. ¿Le haría usted una prueba? Sólo hay un pequeño problema: juega descalzo“, preguntó Hasheem. Maley se tomó el ofrecimiento como una broma, pero tal fue la insistencia del hindú que acabó aceptando y le ofreció realizar una prueba frente a más de mil aficionados, siendo observado por tres entrenadores del club. Emocionado por la oportunidad Salim saltó al terreno de juego como acostumbraba a hacerlo: descalzo. La sorpresa por la desnudez de sus pies pronto pasó a un segundo plano y tanto los aficionados como los técnicos se rindieron ante la calidad de esta exótico jugador indio. Tras esta exhibición Maley no dudó en incorporarlo al primer equipo del Celtic de Glasgow.
Salim disputó su primer partido contra el Hamilton Academical ganando 5-1 y después cosechó otra victoria, esta vez por 7-1, frente al Galston, anotando incluso un gol. El hindú jugó los dos amistosos con los pies desnudos, únicamente lucía un vendaje para sujetar sus tobillos, y así logró enamorar a la mitad católica de Glasgow. “Los diez dedos de Salim, el jugador hindú, hipnotizaron a la muchedumbre en Parkhead”, se pudo leer en el Scottish Daily Express, que rebautizó a Salim como el malabarista indio por su habilidad de “equilibrar la pelota con el dedo gordo, dejarla caer en escalera hasta el dedo meñique, girarla y hacerla saltar con un pie sobre el defensor”.
En apenas dos partidos Salim había demostrado que tenía sitio en el fútbol europeo, pero su aventura no iría más allá. Echaba demasiado de menos su Calcuta natal y decidió que prefería ser un futbolista anónimo en casa que un solitario con éxito en Escocia. El Celtic intentó retenerle ofreciéndole una alta suma de dinero, pero el hindú se mantuvo firme y regresó a India, poniendo fin a la leyenda del malabarista de pies desnudos que conquistó Parkhead.

Leave a Reply

Escuela Fútbol Rebelde
Fútbol, Ideas y Revolución
Déjenme decirles, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad. Quizá sea uno de los grandes dramas del dirigente; éste debe unir a un espíritu apasionado, una mente fría y tomar decisiones dolorosas sin que se contraiga un músculo. Nuestros revolucionarios de vanguardia tienen que idealizar ese amor a los pueblos. No puede descender con su pequeña dosis de cariño cotidiano hacia los lugares donde el hombre común lo ejercita.
Ernesto Che Guevara
Traducir
Contacto y Redes Sociales

Correo:

Correo

Twitter:

FRtwitter


Facebook
FacebookFR

Google+

Estadísticas del FR

estadisticasFR50 copia

BanderaFRondas

Twitter
Talleres y Actividades

AFICHE-SERIES-FR-Aclarado.jpg

El Fantasista40

ciclo cine FR

unete al estrella

Medios Populares

FR contra el capitalismo

barra lateral copia

AIT

againsfm copia

diegonofn copia

FR antiracista copia

anti-represion1 copia

no+afp1

mapuche copia

Internacionalismo
Translate »