Palestina y el fútbol como resistencia para la paz en los territorios ilegalmente ocupados por Israel

Tanto Um al Kheir como Susya, son pueblos de las denominadas “regiones C”, lo que implica que son territorios bajo ocupación israelí, situación reconocida por la comunidad internacional como una ocupación militar, por ende, ilegal según el Derecho Internacional. Ambos pueblos palestinos ubicados al sur de las colinas de Hebrón, cuentan con sus clubes de fútbol en aras de procurar una “vida normal”, pese al diario vivir del conflicto.
En Um al Kheir los palestinos se ubicaron hace varias décadas, luego de ser expuestos al desierto de Arad por parte de Israel, limitando de manera contrastante con el asentamiento de Carmel, donde los colonos israelíes gozan de comodidades a diferencia de sus vecinos.
Por su parte, Susya estaba habitada por población palestina, hoy también refugiada en campamentos y diferentes cuevas de la zona, pues sus residentes fueron expulsados por la administración israelí, siendo su territorio declarado como arqueológico y convertido en museo posteriormente. Su pueblo derribado en cuatro ocasiones, recibe a diario órdenes de demoliciones a sus hogares, sobre los cuales además, es prohibida cualquier tipo de construcción.

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El equipo de Susya en primera plana, en el fondo y de naranja, los jugadores de Um al Kheir

A pesar de todo, los dos equipos de fútbol de Um al Kheir y Susya se reúnen valerosamente para un partido amistoso, un jueves de marzo del 2016, en el “campo de fútbol” de Um al Kheir. La improvisada cancha limita con el asentamiento ilegal israelí de Carmel, fuera de toda condición deportiva en un terreno árido y baldío, similar a los potreros donde los mejores del mundo como Maradona, Ronaldinho o Eusebio forjaron sus potentes remates. Sin embargo, nada les amarga la fiesta, pues además de no tener otro lugar para jugar, son pocas las oportunidades que tienen para enfrentarse entre sí dadas las dificultades de movilidad[1] y las diversas situaciones propias del conflicto.
Dicho encuentro constituye todo un acontecimiento a pesar de lo menesteroso, pues cumple con el cubrimiento de un equipo de filmación de Inglaterra, que produjo un documental sobre el fútbol en Palestina. Incluso, funcionarios de la ONU están presentes, en compañía de activistas israelíes que dando ejemplo de paz, hacen las veces de recogebolas, orquestando un lindo oasis deportivo, casi insurrecto, casi esperanzador. Éstos se toman con recelo por el servicio de seguridad del asentamiento israelí bajo el microscopio. Otros internacionales en compañía de miembros de la comunidad esperan por el encuentro en lo que podrían llamarse las gradas, simulando en su conjunto un encuentro oficial, como expropiándole el deporte rey por un solo día a los grandes medios, y sus alienadas masas.
Im Juli 2015 fahren Bulldozer am Dorf Susiya vorAsí pues, da inicio a lo que pareciera ser un Derby regional como cualquier otro, donde los jóvenes simplemente comparten su amor por el fútbol. Sin embargo, lo que se vive en el ambiente va más allá, es más que mero softpower tratando de mostrarle al mundo que los olvidó, lo que ocurre en tierra santa. Lo que se percibe es la resistencia de los pueblos, tomándose el derecho a jugar en sus propias tierras, las cuales les fueron arrebatadas, legitimando de una manera no-violenta su rebeldía.
Entre larga maleza, flores y tierra, los palestinos luchan no sólo por el balón, sino por la existencia y memoria de sus pueblos, los cuales se ven enfrentados al socialcidio. El terreno de juego es apenas una expresión del conflicto, con hermosas flores contrastando con terribles condiciones, donde una de las vallas en diagonal al arco tiene una orden de demolición. Resistirse ante la destrucción de casas, colegios y en éste caso, centros deportivos, va más allá de los tribunales, donde les han sido negadas más del 98% de las peticiones de construcción, y cientos de familias palestinas han perdido sus hogares al ser demolidos.
Halb Spielfeld, halb BlumenwieseDemoliciones que también se quieren llevar a cabo en todos los edificios de la parte superior de Um al Kheir y para todo el pueblo Susya de manera posterior. El verano pasado, la destrucción de Susya parecía un hecho, e incluso las excavadoras habían sido alistadas cerca del pueblo. Afortunadamente, la presión internacional masiva influenció el Parlamento de la UE, obteniendo así una orden judicial posponer la destrucción.
Éste fue quizá, uno de los pocos encuentros donde el resultado no fue importante. Lo trascendental para las partes aquí son únicamente la cooperación, el esparcimiento deportivo, la imparcialidad y la firmeza de cara a difíciles y extremas circunstancias.
“Queremos mostrar al mundo cómo es la situación aquí en Um al Kheir y en Susya, y esperamos vivir en paz.” comentó el gerente de Um al Kheir.
Jung und Alt kam zum ZuschauenAsí concluye una gran forma de resistencia pacífica contra la ocupación israelí, en virtud de la cual, las personas sufren desde hace casi 50 años.
Artículo escrito para Fútbol Rebelde por los compañeros Elke (Alemania), Andrés Brico @Afbrico (Colombia) y las fotografías de Andrés López Rodríguez (Uruguay).
[1] Violación del artículo 13 de la Declaración Universal de los Derecho Humanos.

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