[Colombia] Fútbol: Cultura para la Paz

En los últimos años hemos visto cómo desde el fútbol y alrededor del mismo, se han desarrollado innumerables expresiones de protesta y crítica de cara a las múltiples problemáticas sociales, políticas, económicas y culturales nacionales e internacionales. Reivindicaciones que van desde la democratización del deporte hasta la discusión de su carácter constructor de identidades, pasando por su relación activa con la memoria y la historia, resistiendo ante el silencio y el olvido.
Si bien desde que nació como deporte obrero su esencia ha sido permeada por la rebeldía, es hasta hace unos años que su discusión ha estado en boca de todos. Desde los que vemos en el fútbol un estilo inherente a nuestras vidas, así como los que lo consideran como simple espectáculo insípido, adormecedor de las gentes, como si no lo fueran otros aspectos de la vida cotidiana, como el miedo permanente a lo diferente, por ejemplo. Sólo hasta hace unos años se pudo reproducir y compartir lo que décadas atrás ha marcado al deporte como elemento central de la cultura. Herramientas como la internet y el rápido acceso a la información ayudaron a corroborar que la pasión de la pelota ha desbordado las canchas y se ha metido en la pelea por la independencia, la libertad y la paz.

No son desconocidos los casos de Rachid Mekhloufy, quien siendo goleador de la liga francesa, decidió junto a sus compañeros de origen argelino fundar la Selección Nacional de Argelia, respaldando la causa de emancipación su pueblo, liderada entonces por el Frente de Liberación Nacional a mitad del siglo XX. O el de Carlos Caszely, delantero chileno que al no dar su mano al dictador Pinochet, sufrió la tortura de su madre, tormento que impulsó mucho más la campaña por el NO en la agitada jornada electoral de finales de los 80s en contra de la dictadura militar. Y el de Didier Drogba, la estrella del Chelsea inglés quien lideró la no fácil tarea por la paz de su país Costa de Marfíl una década atrás. Eso sin mencionar las múltiples hinchadas rebeldes del mundo, que desde su identidad cultural, han sabido enfrentarse al fascismo, la represión y la guerra.
En Colombia son varios los ejemplos de fútbol consciente. El nacimiento del fútbol profesional en el año 48 del siglo XX, se hizo en medio de la fuerte violencia que desencadenaría en el actual conflicto armado, razones suficientes para que los improvisados estadios sirvieran como escenario de conspiración contra las políticas represivas de la época. O que en pleno auge de la rebeldía juvenil y estudiantil sesentera, hinchas fervorosos se manifestaran en contra de la guerra en todas las latitudes del mundo. Ni que decir de las múltiples expresiones de apoyo y vinculación a las luchas populares de los años siguientes, resistiendo siempre ante la desidia y la indiferencia de muchos. Como ahora, sólo que la manipulación mediática los ignora en medio de gritos desesperados de represión y persecución a las hinchadas. Si, primero llenan de notas sin contexto los noticieros televisivos mostrando la violencia en el fútbol, para luego imponer como seda medidas de seguridad que más que acabar con el problema, generan mayor coerción.
Porque incrementar el uso de cámaras de seguridad en los estadios no va a acabar con la violencia en los barrios. O carnetizar a 250 mil hinchas – básicamente todos los asistentes al fútbol profesional colombiano – no va a resolver los conflictos de un país acostumbrado a la guerra. Son medidas policivas, como las de Margaret Tatcher en Inglaterra para reprimir a los hooligans en los 80s; estrategias que no resuelven nada, si lo vemos hoy 30 años después con el ejemplo de la Eurocopa. Por el contrario, sólo incrementan la marginalización, ponen encima de la pasión un estigma de violencia y decadencia, y garantizan el fin de la alegría como mística de la pasión.
No, el fútbol no puede ser puente para la guerra. Hace dos años la delegación de paz de las FARC-EP en La Habana, invitó al carismático Pibe Valderrama, al ídolo Diego Armando Maradona, el mítico Eric Cantoná, al zurdo Lucarelli y al Loco Higuita, entre otras viejas leyendas del fútbol colombiano y latinoamericano, a participar de un “Picado por la Paz” de Colombia, aprovechando la coyuntura del mundial de Brasil, con el objetivo de garantizar un mayor respaldo a los diálogos que se han desarrollado para el fin del conflicto desde el año 2012 en Cuba. La respuesta nunca llegó. Todo lo contrario, llovieron infinidad de críticas a la iniciativa, con la que acusaron a esta organización de utilizar el fútbol en pro de sus intereses, como propaganda política. Pero, ¿acaso no es lo que hacen permanentemente los sectores anclados durante años en el poder?, han utilizado el fútbol para sus intereses políticos y económicos; no sólo con el proselitismo en las vallas publicitarias durante los partidos, a las cuales es sumamente difícil acceder por su alto valor – especialmente para los partidos y movimientos políticos con poco respaldo  económico -, como los recurrentes llamados a la guerra por parte del gobierno nacional, impulsando como héroes a las Fuerzas Militares, mientras que estos botaban balones desde un helicóptero sobre selvas y montañas; o las invitaciones a que los guerrilleros y guerrilleras se desmovilizaran para poder “disfrutar del partido”.
Por lo menos este tipo de publicidad – o propaganda de guerra – ya cesó durante las transmisiones televisivas de fútbol. Al menos es la percepción luego de que la misma delegación de paz criticara la situación, en el marco del cese unilateral de hostilidades por parte de la insurgencia, y durante los partidos de Colombia a las eliminatorias de la Copa del Mundo Rusia 2018; una situación poco común, rechazada en principio por reconocidos periodistas deportivos, como Iván Mejía, pero con una connotación sumamente importante: la necesidad de desescalar la guerra, el lenguaje y el odio.
Desafortunadamente es sobre el odio en lo que más falta desescalar. Hoy nos vemos abocados a la firma del Acuerdo Final, y tanto medios de comunicación, como sectores de la política tradicional, no dejan de reproducir las mismas lógicas de la lucha contrainsurgente de construcción de un enemigo público, común, absoluto, con el fin último de desprestigiar y atacar cualquier tipo de expresión diferente en términos sociales, políticos y económicos. Pero principalmente, en términos culturales, donde por supuesto el fútbol tiene cabida como escenario de identidades, arraigos, pasiones e historias. La intolerancia sobre el “otro”, la incapacidad de entender la extensa diversidad de lo que somos como sociedad, es la que reproduce constantemente la violencia. Es definitivamente un problema cultural el que debemos abordar, mientras se firma la Paz, pero especialmente después, en el pos- acuerdo. En el fútbol, como en la sociedad, es más que necesario comprender las diferencias, y que como en todo existen las rivalidades, pero eso no debe ni puede llevarnos al extremo violento de la extinción del que no es como nosotros; la ira debe canalizarse a lo que como verdadero enemigo podemos entender: la marginalidad y la pobreza, la ausencia de oportunidades, el irrespeto a los derechos políticos y sociales, y la injusticia donde quiera que esta se presente.
Es necesario recuperar el fútbol, apropiárselo desde los sectores históricamente perseguidos y marginados. Desde los hinchas, en las canchas y barrios. Desde lo cultural, desde el aguante y el carnaval. El fútbol no puede seguir siendo base de guerra, de estigmatización y segregación. Por el contrario debe ser ejemplo de construcción de paz, pero una con argumentos, con verdaderas transformaciones de fondo, para que avancemos en el reconocimiento de la diversidad, del pluralismo, y erradiquemos de una vez por todas la violencia. El fútbol no duerme, el fútbol conmueve. Movilicémonos desde y por el fútbol, construyamos alternativas de país desde y por la cultura. Que tanta pasión corra desenfrenada por los cauces de la nueva historia y que los gritos de gol sean la mística esencia de la reconciliación.
Por: Julián Rubio
Colectivo de Fútbol Popular Jaguar Rojo
Fuente: Red de Medios Alternativos

Leave a Reply

Escuela Fútbol Rebelde
Fútbol, Ideas y Revolución
Por que el socialismo…no se ha hecho simplemente para tener hermosas fábricas, sino se ha hecho para el hombre integral.
Ernesto Che Guevara
Traducir
Contacto y Redes Sociales

Correo:

Correo

Twitter:

FRtwitter


Facebook
FacebookFR

Google+

Estadísticas del FR

estadisticasFR50 copia

BanderaFRondas

Twitter
Talleres y Actividades

AFICHE-SERIES-FR-Aclarado.jpg

El Fantasista40

ciclo cine FR

unete al estrella

Medios Populares

FR contra el capitalismo

barra lateral copia

AIT

againsfm copia

diegonofn copia

FR antiracista copia

anti-represion1 copia

no+afp1

mapuche copia

Internacionalismo
Translate »